El lobo de Wall Street

Jordan Belfort, corredor de bolsa de Nueva York, quien fundó la compañía Stratton Oakmont cuando aún era un veinteañero, desarrolla hábitos de exceso y corrupción.


Jordan Belfort nació en el Bronx, Nueva York, en 1962. Sus padres, Leah y Max Belfort, eran contables, aunque más tarde su madre se convirtió en abogada.​ Belfort es y se crio en un hogar judío en Bayside, en el barrio de Queens de Nueva York. Estudió y se graduó en Biología por la American University.


Según Belfort, tras terminar la escuela secundaria y hasta comenzar la universidad, él y su amigo íntimo de la infancia, Elliot Loewenstern, se dedicaron a la venta de helados italianos en una playa local,​ que transportaban en neveras portátiles. Gracias a este trabajo ganaron unos 20.000 dólares, que Belfort planeaba utilizar para pagarse un título de dentista, por lo que se matriculó brevemente en el Baltimore College of Dental Surgery. Sin embargo, abandonó la institución cuando el decano de la misma le dijo: La edad de oro de la odontología ha terminado. Si usted está aquí simplemente para intentar hacerse rico, está en el lugar equivocado.





Tras graduarse, Belfort comenzó a trabajar como vendedor a domicilio de carnes y mariscos en la zona de Long Island, Nueva York. Entre sus memorias y entrevistas posteriores diría que ese negocio tuvo un éxito inicial: logró crecer hasta emplear a varios trabajadores y vender 5000 libras (unos 2250 kilogramos) semanales de carne y pescado.​ Sin embargo, con el paso del tiempo el negocio fracasó y Belfort se declaró en quiebra con 25 años.​Belfort comenzó su carrera como corredor de bolsa en LF Rothschild,​ pero fue despedido en 1988 debido a las graves dificultades financieras que empezó a tener la empresa desde el lunes negro de 1987, la cual finalmente quebraría.


En la década de 1990 fundó, junto a Danny Porush, la firma de corretaje Stratton Oakmont, empresa que funcionaba como una boiler room que vendía acciones a centavo y estafaba con acciones fraudulentas a los inversores. Durante sus años como presidente de Stratton, Belfort llevó un convulso estilo de vida, con continuas fiestas y una fuerte adicción a las drogas, destacando la metacualona.[17]​ Stratton Oakmont llegó a emplear a más de 1000 corredores de bolsa y participó en la emisión de nuevas acciones por valor de más de 1000 millones de dólares de unas 35 empresas, incluyendo una OPV fraudulenta de la empresa de calzado Steve Madden Ltd.





El regulador financiero y Securities Commissioner por Alabama, Joseph Borg, formó un grupo de trabajo multi-estatal que llevó al procesamiento de Stratton después de que su oficina recibiera continuas quejas de clientes de la firma.​ Belfort fue acusado en 1998 de fraude de valores, lavado de dinero y manipulación del mercado de valores. Tras colaborar con el FBI, fue encarcelado en una prisión federal durante 22 meses condenado por Pump and dump, lo que se tradujo en una pérdida de 200 millones de dólares para los inversores. Belfort tuvo que indemnizar con 110,4 millones a sus antiguos clientes.​ Belfort conoció en la cárcel a Tommy Chong, quien lo animó a escribir sus historias y publicarlas. Tras su salida de prisión, su amistad se mantuvo.

Los fiscales federales y funcionarios de la SEC involucrados en el caso, defendieron que «Stratton Oakmont no era una verdadera firma de Wall Street ya sea figurada o literalmente.


Algunas de las lecciones de Marketing y Negocios que pueden ser extraídas de este personaje son:

Dedícate a lo que te gusta: Seguramente las impresionantes habilidades del protagonista no hubieran servido de mucho si no se dedicaba a lo que realmente le apasionaba, ser corredor de bolsa, ya que en un ambiente que inspire la superación y el crecimiento nuestras habilidades se potencializan.

No subestimar oportunidades: Aún la oportunidad más pequeña puede servir para aprender sobre nuevas ideas, procesos, contactos y direccionarnos a oportunidades más atractivas. Esto se evidencia cuando Belfort empieza a trabajar en un bróker que manejaba "acciones de centavos" y no tenían computadoras pero sus comisiones eran del 50%, donde él vio una oportunidad.


Ármate de un equipo: Al formar un equipo se tiene la posibilidad de llegar a más personas interesadas en lo que se esté ofreciendo. No siempre se puede formar un equipo con las personas mejor capacitadas, pero es suficiente con que estén motivadas y comprometidas para lograr grandes resultados. Además dentro del equipo se pueden encontrar socios que colaboren fervientemente a las causas que se propongan.




Definir las necesidades del mercado: Este es un proceso que sirve para encontrar aquellos productos o servicios que ayudarán al consumidor a llevar un mejor estilo de vida satisfaciendo sus necesidades, y por lo tanto consumiendo el producto. En el filme este principio se muestra mediante la técnica de "la venta de un bolígrafo" en donde Belfort señala que lo importante no es el producto en sí, sino la necesidad que satisface.

Cobijar tu oferta bajo una marca: "Stratton Oakmont" es la marca bajo la cual el protagonista logró ofrecer sus servicios a clientes más grandes y de esa manera crecer en el mercado. Manejar una identidad de marca ayuda a que el producto/servicio que se ofrece se identifique con facilidad y da seguridad y confianza a los consumidores asegurándoles una calidad consistente que se traduce en un desarrollo de lealtad a la marca.





No hay publicidad mala: Luego del artículo que salió en una publicación llamando a Belfort "el lobo" de Wall Street, a pesar de no ser algo de que enorgullecerse, cientos de personas mostraron su interés en trabajar con él. Esto haciendo referencia a la frase de Oscar Wilde: "es mejor que hablen mal de ti a que no hablen".

Buscar nuevos mercados: Luego de haber trabajado un tiempo considerable en un mismo mercado, Belfort decidió realizar una OPV (oferta pública de venta), abriéndose nuevas puertas con nuevos clientes. A pesar del fraude que acompañó a esta iniciativa, se debe rescatar que fue un emprendimiento el expandirse a nuevos mercados y nuevos servicios.


Las diferentes áreas y líderes de grupos de marketing deben mantenerse en constante comunicación para guiar las líneas que encaminan y posicionan la marca.


Si el lider cuenta con muchos conocimientos, debe desarrollar a su grupo de trabajo para que todos tengan los mismos aprendizajes y estén encaminados al cumplimiento de los objetivos.


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